jueves, 23 de abril de 2009




Si de nuestro dolor somos los dueños


nadie podrá impedir que yo destruya


mi corazón, para la dicha tuya,


y sacrifique los más caros sueños.


Si de lo nuestro es el dolor la esencia,


tanto más propio cuanto más profundo,


para que tú no sufras ni un segundo


yo he de sufrir por toda mi existencia,


Si el dolor que me hiere es solo mío,


puedo darlo a mi antojo y mi albedrío


porque tú logres ser feliz, amada.


Que el verdadero amor es darlo todo


pero el amor en sí... y dar de modo


tan simple, cual sin no se diera nada.

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