
Si de nuestro dolor somos los dueños
nadie podrá impedir que yo destruya
mi corazón, para la dicha tuya,
y sacrifique los más caros sueños.
Si de lo nuestro es el dolor la esencia,
tanto más propio cuanto más profundo,
para que tú no sufras ni un segundo
yo he de sufrir por toda mi existencia,
Si el dolor que me hiere es solo mío,
puedo darlo a mi antojo y mi albedrío
porque tú logres ser feliz, amada.
Que el verdadero amor es darlo todo
pero el amor en sí... y dar de modo
tan simple, cual sin no se diera nada.
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